Siempre he entendido la ilustración como una manera de dar forma a lo que todavía no existe. Antes de que una idea tenga cuerpo, suele aparecer primero como gesto, color, emoción o personaje, y el dibujo es la herramienta que me permite traerla al mundo.
Trabajo tanto en digital como en tradicional, según lo que pida cada proyecto. Me interesan especialmente los retratos por encargo, el diseño de personajes, las portadas, la cartelería y esas piezas que necesitan una imagen con personalidad y narrativa propia.
Cada encargo lo abordo como una pequeña historia. No busco solo una imagen bonita: quiero que la pieza conecte con quien la mira, conserve la esencia de la idea original y tenga la fuerza suficiente para quedarse en la memoria.

