Maquillaje: cuando la piel se convierte en lienzo

Para mí, el maquillaje es una extensión natural de la ilustración. La piel se convierte en lienzo y cada trazo sirve para transformar un rostro, reforzar una atmósfera o dar vida real a un personaje.

Me gusta moverme entre maquillajes sociales, fantasía, terror, face paint y body paint, adaptando el trabajo a cada contexto. A veces la prioridad es embellecer; otras, construir una imagen más teatral, más extraña o más inmersiva.

Lo que más me interesa de esta disciplina es su capacidad para cambiar la percepción de inmediato. Un buen maquillaje no solo acompaña una idea: puede ser el punto exacto en el que el personaje empieza a existir.